Reducir al máximo el rozamiento y los desgastes bajo condiciones de gran velocidad de deslizamiento y presiones de contacto muy elevadas. Para ello necesitan una viscosidad adecuada, propiedades de extrema presión (E.P.), propiedades antiespumantes y un punto de congelación bajo.
Contribuir a refrigerar los mecanismos teniendo en cuenta que el cárter es de escasa capacidad y no hay circuito de refrigeración.
Controlar los deslizamientos para permitir una sincronización rápida y precisa o asegurar, en el caso de embragues sumergidos, un acoplamiento sin ruidos ni vibraciones.
Proteger los mecanismos de las corrosiones y de la herrumbre.
Amortiguar los choques entre mecanismos mecánicos.
Mínima tendencia a la formación de espuma para permitir el óptimo funcionamiento de los circuitos hidráulicos.
Mantener limpios los mecanismos evitando la formación de depósitos.
Reducir el desgaste y aumentar la capacidad de carga.